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Meditación para el Viernes Santo

El sol se oscureció y el velo del Templo se rasgó. Tembló la tierra… Es momento sagrado de contemplación, de adoración… y de situarse frente al cuerpo de nuestro Redentor: sin vida, machacado, triturado, clavado en una Cruz… Ha pagado el precio de nuestras maldades, de mis maldades…


Jesús muere por mí, Jesús me alcanza la Misericordia del Padre.

Ante el drama de tantas personas que viven en el mundo crucificadas, por diferentes causas… ¿Qué estoy haciendo por proclamar y hacer real el mensaje del Evangelio?


Cristo de la Vera-Cruz,
sed nuestro amparo y favor.
Amén